La autopista de hielo Dalton Highway es una de las más peligrosas del mundo

la autopista de hielo solo es transitada por expertos calificados

Al igual que las carreteras convencionales, las carreteras de hielo son una infraestructura destinada a la comunicación y el transporte terrestre, pero en lugar de ser de asfalto, grava o concreto, tienen la particularidad de ser de hielo.

La mayoría de estas carreteras se localizan en Canadá, donde se construyen para dar servicio a las minas del noreste del país y son accesibles únicamente en las épocas más frías del año. 

Las carreteras de hielo se construyen año con año sobre lagos e incluso sobre el mar y sirven para conectar pequeñas islas con el resto del continente. 

Cuando las temperaturas son inferiores a -20°C durante varios días, la superficie de los lagos y parte del mar se congela totalmente con una capa de al menos un metro de espesor.

Esta capa – sumada a la nieve caída- permite comunicar estos puntos mediante el pasaje de camiones pesados. 

Antiguamente se utilizaban trineos tirados por perros, pero más tarde, se emplearon bulldozers con pala quitanieves y actualmente se preparan las carreteras con máquinas quita nieve especialmente equipadas para lograr que pueda circular cualquier vehículo convencional.

La principal motivación para construir y usar estas peligrosas vías de comunicación es reducir los costos que supone enviar y recibir suministros a estas islas. 

Las carreteras de hielo requieren de un cuidado especial, ya que es necesario tratarlas para que sea posible el tránsito de vehículos.

Además, la circulación sobre ellas es especialmente complicada y se realiza por profesionales especializados, ya que prácticamente no se puede frenar durante todo el trayecto, ni ignorar determinados parámetros: es indispensable analizar continuamente el hielo para determinar cual es la capacidad de carga, porque sabiendo esto se puede determinar el peso máximo, la velocidad máxima y la distancia mínima que hay que exigir para que la infraestructura soporte el tráfico. 

Conducir en estas carreteras que cruzan una de las zonas más aisladas y cercanas al ártico, es un verdadero riesgo por las bajas temperaturas, el hielo y la escasa visibilidad a causa de las ventiscas.

Todos los años, el hielo se traga literalmente a alguno de los camiones, pero los buenos sueldos que cobran los intrépidos conductores por realizar este trabajo casi convierten el peligro en un tema secundario. 

La carretera de hielo más larga tiene una longitud de 568 kilómetros y va de Tibbit a Contwoyto, en Canadá.

El 85 % del recorrido se realiza sobre lagos helados. 

La autopista Dalton 

La autopista Dalton – conocida oficialmente como la Ruta 11 y en inglés como James W. Dalton Highway ó simplemente, Dalton Highway-, es una carretera estatal ubicada en Alaska, en territorio de los Estados Unidos.

Tiene una longitud de 666 kilómetros, – 414 millas- iniciando en el Sur en la localidad de Fairbanks, en la autopista Elliot en Livengood, siguiendo hacia el Norte hasta Deadhorse, muy cerca del océano Ártico y con servicio extendido hacia los campos petrolíferos la bahía Prudhoe, ya en el círculo polar. 

Esta carretera que atraviesa la tundra ártica, está construida en su mayor parte de grava suelta, aunque recientemente algunas pequeñas secciones fueron pavimentadas, está en servicio desde 1974 es administrada y mantenida por el Departamento de Transporte y Servicios Públicos de Alaska – DOT&PF por sus siglas en inglés-.

Se le llama así por James Dalton, un ingeniero y habitante de Alaska de toda la vida, que supervisó como experto en ingeniería ártica la construcción de la construcción de la Línea de Alerta Temprana Distante de Alaska y sirvió como consultor en los inicios de la exploración petrolera en el noreste del estado.

Anteriormente se le llamó la North Slope Haul Road, un nombre con el que aún se le conoce algunas veces 

La autopista Dalton se proyectó para servir de carretera de transporte de suministros y para prestar apoyo al transporte de petróleo crudo a través del Sistema de Oleoductos Trans  Alaska y por ello, discurre de manera paralela a él.

El oleoducto Trans Alaska atraviesa de norte a sur ese brazo de Norteamérica, desde la bahía de Prudhoe, cerca de Deadhorse, hasta Valdez, un antiguo puesto comercial español establecido en el siglo XVIII y que todavía conserva al nombre.

No muy lejos de Valdez se encuentra la población de Córdova, otro asentamiento español del siglo XVIII. Cabe destacar que ambas localidades ostentan los topónimos españoles más septentrionales del mundo. 

La Dalton Highway se pasa 10 meses de cada año cubierta de placas de hielo y es una de las carreteras más frías y peligrosas del mundo.

Es también una de las carreteras más aisladas del mundo, ya que sólo toca tres pequeñas poblaciones a lo largo de su trazo: Coldfoot, con una población censada de 13 personas en la milla 175; Wiseman, con una población de 22 personas en la milla 188 y Deadhorse, con un censo de 25 residentes permanentes, aunque con una población estacional que oscila entre 3,500 y 5,000 habitantes, cifra que puede incrementarse temporalmente en función de la producción de crudo de los pozos de Purdhoe Bay, al final de la carretera, en la milla 414. Otros dos asentamientos Prospect Creek y Galbraith Lake están deshabitados y son ocupados sólo por habitantes temporales. 

Se puede conseguir combustible en el E.L. Patton Yukón River Bridge, en la milla 56, además de Coldfoot y Deadhorse.

Los servicios médicos más cercanos se encuentran en Fairbanks y Deadhorse.

La falta de infraestructura y lo difícil del clima, por decir lo menos, hacen que las personas que viajen en motocicleta o en vehículos pequeños corran un gran riesgo; como curiosidad, se anota que las empresas de alquiler de vehículos prohíben a sus clientes conducir por esta ruta. 

Se podría decir que la Dalton Highway es como una Highway to hell (Autopista al infierno)pero no hacia un infierno de llamas, sino más bien hacia el Helheim escandinavo, que no era de fuego, sino de frío extremo y completa oscuridad.

Por esas regiones se producen tormentas de nieve muy a menudo, incluso en el mes de agosto, lo que puede darnos una idea de las condiciones de esta carretera durante gran parte del año, pero a pesar de esto, diariamente transitan por ella entre 100 y 200 camiones grandes durante el verano y entre 200 y 300 durante la temporada de invierno. 

Como la carretera permanece cubierta de hielo más del 80% del año, conducir por ella los grandes camiones que la circulan exige una habilidad especial y una gran destreza; por este motivo se le conoce como “la ruta de los camioneros” – ice road truckers trail –.

La serie de la televisión estadounidense de 2009 Ice Road Truckers trata de las aventuras de los camioneros que conducen por estas remotas carreteras.

autopista de hielo en alaska muy transitada

En las imágenes se pueden ver decenas de camiones circulando en ambos sentidos mientras la carretera está cubierta de placas de hielo, pero es claro que en estas condiciones una avería del vehículo en pleno invierno puede llegar a ser mortal. 

Uno de los puntos emblemáticos de esta autopista es el Atigun Pass, un paso montañoso que permanece nevado durante casi todo el año y que constituye una imagen muy fidedigna de la esencia de Alaska.

En este punto, la carretera alcanza su mayor altitud a 1,444 metros. 

Otro de los puntos más atractivos, es el Paso del río Yukón que es el más grande y caudaloso de Alaska, el cual es atravesado, como ya se mencionó, por un gigantesco puente. 

Por otra parte, mas allá de donde termina la autopista en Deadhorse, hay carreteras privadas propiedad de las compañías petroleras, las cuales están restringidas solo para el uso de vehículos autorizados; pero de cualquier manera, hay tours comerciales que llevan a las personas al océano Ártico. 

Finalmente. no se puede dejar de reconocer que durante los meses de junio y julio, cuando se quita el manto de nieve que la cubre durante el resto del año, la Dalton Highway se convierte en una de las rutas más increíbles que se puedan recorrer. 

 

Ver la publicación original  en la Revista No. 77  

 

 

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