Aqualine, una autopista submarina en la bahía de Tokyo

una autopista submarina que se convirtió en un atractivo turístico

A lo largo de la historia del hombre, cuando el reto que se le presentaba era cruzar un segmento de agua y unir dos puntos en tierra, uno a cada lado, la solución que encontró siempre fue la construcción de un puente.

Producto de su imaginación, de su creciente conocimiento y del esfuerzo aplicado para superar el problema, como en la mejor definición de ingeniería, en el transcurso de los años fue dejando testimonios de estas obras en todo el mundo, desde las más sencillas, hasta estructuras francamente monumentales realizadas con diferentes materiales. 

Sin embargo,  cuando sus herramientas se hicieron más sofisticadas y mayor su dominio de las tecnologías, su imaginación fue más allá de los puentes y encontró nuevos desafíos en la posibilidad de cruzar las mismas aguas…por debajo.

De pronto, la perforación de túneles debajo de ríos y brazos de mar iba a permitir enlazar las riberas donde la construcción de puentes no alcanzaba. 

Entonces nacieron las autopistas submarinas y fue posible, por ejemplo, que el Canal de la Mancha dejara de separar las islas británicas del continente europeo.

Algo similar, pero más moderno, se gestó del otro lado del mundo, en Japón, para resolver el problema de unir la ciudad de Kawasaki, en la prefectura de Kanagawa, con Kisarazu en la prefectura de Chiba, en el extremo opuesto de la bahía de Tokyo, con una espectacular solución que integraba los dos tipos de estructuras: un puente y un túnel. 

el puente y túnel submarino de tokyo

El volumen del tráfico de embarcaciones en la Bahía de Tokio es extremadamente elevado, por lo que la necesidad de disponer de suficientes vías de navegación, sumada a otros factores, obligó a construir aproximadamente los primeros dos tercios de la Aqualine a partir de Kawasaki en forma de túnel submarino. 

La Aqualine de la Bahía de Tokyo es entonces, una impresionante vialidad de 15.1 kilómetros de largo que tiene como característica principal estar conformada por un puente y un túnel, siguiendo la carretera 409 que cruza la bahía.

El puente mide 4.4 kilómetros y lleva a los conductores desde el lado de Kisarazu a una zona de descanso en una isla artificial llamada Umi Hotaru.

En este punto y de repente, la autopista desaparece bajo las aguas en un túnel de 9.5 kilómetros construido bajo el mar. 

Antes de que se realizara esta autopista que fue inaugurada el 18 de diciembre de 1997, luego de tres décadas de estudios y 9 años de construcción a partir de 1989, el transporte entre ambas ciudades exigía conducir 100 kilómetros a lo largo de la bahía de Tokyo o tomar un ferry de una hora de viaje.

Ahora, unir ambos puntos sólo requiere de 15 minutos, por lo que la autopista desempeña un papel clave a la hora de integrar estas dos zonas de gran importancia industrial, al tiempo que ha servido también para descongestionar el tráfico en la gran red vial metropolitana. 

La Aqualine tiene el túnel de escudo subacuático para el tráfico de vehículos de motor con mayor diámetro del mundo.

La sección transversal tiene un diámetro de 13.9 metros hasta la parte exterior del revestimiento de dovelas, mientras que el diámetro interno de 11.9 metros permite contar con dos carriles de circulación en cada sentido.  

La Aqualine también abarca dos islas artificiales: la isla de Kawasaki, que se encuentra a medio camino junto al túnel submarino, y la isla de Kisarazu, que como ya se dijo es también conocida como Umi Hotaru, (mar de luciérnagas) que es el nombre japonés de un crustáceo luminoso de aproximadamente 3 mm de longitud que habita en la zona donde el túnel se une al puente. 

La isla constituye por si sola un punto de atracción turística ya que cuenta con restaurantes, tiendas y centros de diversión y desde su enorme aparcamiento, se contemplan unas vistas panorámicas de 360º que alcanzan la bahía de Yokohama, la Torre de Tokio, el Makuhari Messe o el Monte Fuji.

El aire del túnel es suministrado a través de una torre (la torre del viento) construida en su centro, que utiliza como fuente de energía el viento casi constante que sopla en la bahía. 

El costo total de la construcción fue de 11,200 millones de dólares. 

La obra no ha tenido mucho impacto sobre la naturaleza.y ha cambiado el movimiento turístico en la zona ya que la gente viaja más debido a que es más rápido y sencillo y no faltan los turistas que solo quieren estar en la isla Umi Hotaru para tener otra vista de Tokio. 

En 2004, la tarifa de un vehículo privado era de 3.000 yenes, la cual fue rebajada a 2.000 yenes a finales de marzo de 2005. 

 

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Ver artículo original Revista No. 75 

 

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