¿Cuánto mide la mina más profunda del mundo?

llegar a lo más profundo de la mina puede tardar hasta 2 horas

En 1864 se publicó Viaje al centro de la Tierra, del escritor francés Jules Verne. En esta novela, el profesor Otto Lidenbrock, su medroso sobrino Axel y el guía, Hans Bjelke, se embarcan en una travesía para tratar de llegar a las entrañas mismas de la Tierra, guiados por el manuscrito de una saga islandesa.

El punto de inicio de su camino es el cráter de un volcán en Islandia, y a partir de ahí, deberán descender hasta encontrar el pasaje que los lleve a su destino.

Poco imaginan lo que encuentran a su paso: océanos subterráneos, cámaras repletas de gas inflamable, escarpadísimas laderas…hasta, lo que parece ser, la prehistoria encapsulada.

Después de muchas peripecias, cuando están a punto de descubrir el pasaje hacia su destino, según las indicaciones del manuscrito, se ven lanzados de nuevo a la superficie terrestre a través de una chimenea volcánica, en medio de un calor y una humedad sofocantes.

El accidentado viaje termina en Stromboli, una isla volcánica situada al sur de Italia: de ahí, el profesor y su sobrino regresan a Hamburgo y Hans regresa a Islandia. 

Sin duda, más que los mares y los desiertos, incluso que los cielos mismos, las profundidades de la Tierra han fascinado a la Humanidad durante siglos. 

En el caso de las entrañas de la Tierra, contrariamente a lo que suponía Verne, no hay un pasaje que lleve a ellas, aunque, quizás, haya puntos en el planeta en donde se puedan alcanzar profundidades impensadas, y el viaje sea, tal vez, para el ser humano común, tan azaroso, tan riesgoso y tan inolvidable como el del profesor Lidenbrock. 

Hoy en día se sabe que de la superficie al núcleo de la Tierra hay 6,400 kilómetros y la corteza terrestre tiene un grosor de 35 kilómetros; esta corteza es, por decirlo así, la parte sólida, que sostiene a la vida en el planeta.

De estos treinta y cinco kilómetros, el ser humano ha conseguido perforar a una profundidad de cuatro kilómetros para arrancarle a la Tierra uno de sus tesoros más preciados: el oro.

Así es: a cuatro kilómetros bajo la superficie terrestre opera una de las minas más productivas de Sudáfrica: la mina Tau Tona. 

Situada cerca de la ciudad de Carletonville, a setenta kilómetros de Johannesburgo, la mina Tau Tona, Gran León en lengua setswana, forma parte de un campo minero conocido como La ciudad de oro.

Tres minas, Savuka, Tau Tona y Mponeng componen el campo, en el que éstas dos últimas son rivales en la profundidad de sus operaciones, aunque Tau Tona es la mina en operación más profunda del mundo.

Se cuenta que la historia del campo minero comenzó una mañana de 1886, en la que George Walker, gambusino australiano, encontró oro en el lugar, desatando una de las fiebres del oro más importantes de la historia; sin embargo, la explotación actual comenzó apenas en 1962. 

Tau Tona es una de las minas más eficientes de Sudáfrica y una gran parte de la producción mundial procede de este lugar; la mina está en operación constante, aun cuando los precios del oro bajen.

En ella trabajan unas 5,600 personas y cuenta con más de 800 kilómetros de galerías por donde circula aire lanzado por gigantescos ventiladores.

La mina es tan profunda que un viaje desde la superficie a la veta más alejada puede durar más de dos horas de ida y vuelta usando un ascensor que baja a unos 58 kilómetros por hora. 

Las condiciones de trabajo son muy duras: la temperatura que puede alcanzar la roca viva en las profundidades es de 60° grados centígrados y a pesar de los gigantescos sistemas de ventilación y refrigeración de los que dispone la mina, la temperatura es asfixiante: baja, de los 55° centígrados, a apenas 28°; unas condiciones que se asemejan a las de la chimenea volcánica del profesor Lidenbrock.

El trabajo en estas condiciones no es cosa fácil, como tampoco lo es garantizar la seguridad de los trabajadores: se registran, en promedio, cinco muertes de mineros al año y unos diez movimientos sísmicos cada día, con lo que no resulta difícil que los mineros queden atrapados; a este fin, se cuenta con un cuerpo de rescatistas expertos, especializados en rescates en profundidad.

Así como no son raros los accidentes en la mina Tau Tona, tampoco lo son en las minas vecinas, tanto, que este cuerpo de rescatistas se encarga, igualmente, de velar por estos trabajadores. 

Para conseguir unos 1,600 kilogramos de oro al mes, hay que extraer y procesar 140,000 toneladas de tierra y rocas, para lo que se deben usar diariamente cinco toneladas de explosivos, lo que ocasiona un elevado número de accidentes al año; a pesar de ello, la mina es una de las más rentables del mundo y una de las pocas de Sudáfrica. 

Por favor regalanos un like y siguenos:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook
Facebook
YouTube