¿Una nueva narrativa política que podría cambiarlo todo?

neoliberalismo se debilita

Navegar el sitio de TED Talks normalmente es, para mí, tiempo bien aprovechado. Ciertamente encuentra uno de todo, en prácticamente todos los temas de interés general, en los más diversos ámbitos del conocimiento.

En ocasiones, venturosamente aparece algo que pareciera, en parte, dar respuesta a preguntas que rondan en mi mente, sin dejarme en paz. 

Y ese ha sido el caso de la charla que apenas escuché, impartida por un ingenioso periodista británico y activista comprometido en temas sociales y medioambientales, llamado George Monbiot.

Su charla se titula “The new political story that could change everything”(i) (La nueva narrativa política que podría cambiarlo todo) (1) sugerente nombre que de inmediato me invitó a pegar el ojo a la pantalla, por poco más de quince minutos.

Un cuarto de hora de una charla muy amena e ingeniosa, en donde Monbiot nos relata cómo, a lo largo de siglos de historia, diferentes stories (versiones, tramas, narrativas en una acepción más amplia de la palabra) se han sucedido y de alguna forma han descrito, propuesto o explicado el devenir de la humanidad en diversas épocas. 

Para dar entrada a su charla, el conferencista describe la forma en que el neoliberalismo (a su modo de ver) nos tiene atrapados en una situación que pone en riesgo el medioambiente, enriquece superlativamente a un puñado y condena a millones a la falta de oportunidades de desarrollo, culpándolos, además, de su mala fortuna.

Una doctrina zombie, afirma, que increíblemente, y a pesar de sus perniciosos efectos, se niega a morir. 

Uno se hubiera imaginado, señala, que después del colapso derivado del 2008, en donde precisamente principios neoliberales, como la desregulación, el desmantelamiento del Estado protector y la competencia salvaje quedaron cuestionados para siempre, el neoliberalismo hubiera muerto y quedado sepultado.

De hecho, nos dice, intelectualmente tal vez así fue, pero en los hechos, nos sigue dominando. 

¿Por qué?, se pregunta y de inmediato aventura la hipótesis que constituye la parte medular de su original alocución: porque no ha surgido una nueva “story” que la sustituya.

Las historias, apunta Mobiot, son una extraordinaria forma de interpretar el devenir histórico en épocas determinadas. Las historias son los medios por los cuales navegamos por el mundo y que nos permiten interpretar sus señales complejas y contradictorias, ya que los datos por sí mismos no ofrecen causalidades.

Así, somos una especie particularmente adicta a las historias (ojo, stories) y sabemos que sólo podemos sustituir una con otra diferente. Y en política, la utilización de estas narrativas resulta particularmente útil.

En especial, lo que Monbiot ha llamado las “restoration stories” (las historias de restauración). 

Con un lenguaje y semántica atractivas, describe la forma en que dichas “restoration stories” se han sucedido. Y empieza la parte más divertida, cuando describe el comienzo (siempre similar) de una historia de éstas. 

Exclama: 

-¡El desorden aflige a nuestra tierra! Desorden causado por furiosos y ajenos intereses y fuerzas que afectan a la humanidad.

Pero aquí está el héroe que las combatirá y desterrará para restaurar el orden y la armonía en nuestra tierra. 

En su charla, que vale la pena ver completa, Monbiot presenta ejemplos en los que esta narrativa se repite.

La primera surge a partir de que la economía de laissez-faire da lugar a la Gran Depresión.

Ante este desorden, John Maynard Keynes planteó un nuevo paradigma económico basado en el Estado habilitador y el gasto público, aunado al consumo de la clase trabajadora y la clase media.

El Estado restaurará el balance y se volverá el héroe de la historia al corregir las distorsiones del libre mercado, redistribuyendo la riqueza y gastando en bienes públicos, para generar ingresos y empleos. 

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Pero esa propuesta, adoptada por políticos de todas las tendencias, se agotó en la década de 1970 y aparecen narradores de una nueva historia, los nuevos héroes, los neoliberales, quienes bajo las teorías de Friedrich Hayek y Milton Friedman presentaron su nueva historia de restauración: la apertura del mercado.

Y abordan a la sociedad con su discurso: 

-¡El desorden aflige a nuestra tierra! Desorden causado por furiosos y ajenos intereses (El Estado propietario interventor que inhibe a la iniciativa individual y coarta la libertad y la libre competencia) y fuerzas que afectan a la humanidad. ¡Pero aquí está el héroe que las combatirá y desterrará para restaurar el orden y la armonía en nuestra tierra! 

El desorden está personificado por un Estado demasiado poderoso. Sin embargo, ahora la restauración llega por medio de la iniciativa empresarial, la desregulación, la reforma del Estado, dando lugar, se aseguraba, a un sistema que tendría la capacidad de crear riqueza y oportunidades para todos.

Una vez más, la historia de restauración, con una narrativa idéntica en estructura, pero opuesta en contenido, resonó en todos los partidos y corrientes de pensamiento de la época. 

Sin embargo, cuando la corriente neoliberal falló, y como consecuencia trajo consigo la crisis de 2008, los opositores, contrario a lo que había sucedido antes, no ofrecieron una nueva narrativa. Monbiot entonces señala… Sin esa nueva historia, estamos atrapados con la vieja historia fallida que sigue fallando. […]

Cuando no tenemos una historia que explica el presente y describe el futuro, la esperanza se evapora. El fracaso político es, en el fondo, un fracaso de la imaginación. 

Es aquí en donde, a mi modo de ver, surge el ambiente propicio para las narrativas populistas, cuyo único mérito es llenar un vacío que es un caldo de cultivo para los planteamientos mesiánicos y propuestas más disparatadas que buscan generar expectativas para restaurar épocas doradas.

Propuestas como el Make América Great Again o la reedición del Desarrollo Estabilizador para México. Tan absurdas e inconsistentes que, a diferencia de las mencionadas líneas arriba, no son, precisamente por eso, capaces de lograr un consenso. 

Así, la conferencia concluye en que estos años están en espera de una narrativa para ser contada, y que más allá de las teorías económicas, el éxito y permanencia de esta historia dependerá de qué tanto se incline hacia la cooperación, hacia la solidaridad y el altruismo.

Una propuesta incluyente, basada en la diversidad y que no deje fuera a nadie. Una reconsideración profunda sobre la responsabilidad que cada uno tiene en favor del bienestar general. 

El mercado y la apertura comercial global fueron descritos por el populismo como fuerzas que desestabilizaron la democracia y la economía.

El héroe de las nuevas narrativas populistas es un Estado fuerte que controla la economía, el comercio exterior y la migración, y puede devolver a los ciudadanos los empleos y la seguridad que el mercado y los migrantes les han quitado. 

Al igual que en otras épocas, el modo de pensar la historia desde el populismo está permeando en todos los países.

Las campañas que veremos durante este año (como la que ya ocurrió para elegir a Boris Johnson como Primer Ministro y la próxima campaña para la reelección de Trump) reforzarán esa trama, frente a la narrativa del neoliberalismo que se debilita. ¡Veremos! 

Por Oscar Espinosa

@oscarespinosav

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