Hacia el bicentenario y el centenario. La participación de los ingenieros en la lucha por la Independencia de México

Distintos alumnos del Colegio de Minería se mostraron a favor del movimiento de independencia, y colaboraron con sus conocimientos y habilidades para que ésta arribara a buen término. Algunos, como se verá, pagaron con su propia vida el haber favorecido la causa de la libertad mediante la fabricación de armas y municiones, especialmente en Guanajuato, entre quienes puede mencionarse a Vicente Valencia, Casimiro Chovell, Ramón Fabié, Rafael Dávalos, José Mariano Jiménez y José Antonio Rojas. Todos ellos tuvieron como común denominador haber recibido una preparación esmerada por parte de otro científico destacado, Andrés Manuel del Río. A ellos se les encomendó la fundición de cañones y armas necesarias para el movimiento, así como la acuñación de moneda insurgente.

Los discípulos de Andrés Manuel del Río en la guerra de Independencia.

Vicente Valencia. Descendiente de una familia de mineros de Tlalpujahua, nació en 1776. Fue hijo del matrimonio formado por Bonifacio Valencia y María Encarnación Villamar. A los diecisiete años ingresó al Colegio de Minería. Formó parte de los primeros alumnos del curso de mineralogía que abrió Andrés Manuel del Río el 27 de abril de 1795. Concluyó sus estudios en 1798 y fue enviado a Zacatecas a realizar sus prácticas de campo.

Realizó una memoria sobre el mineral de San José del Yermo y, poco tiempo después, recibió del Tribunal de Minería el encargo de hacer la descripción geognóstica del mineral de Zacatecas. Regresó de Zacatecas a fines de 1800 y a los pocos días, el 25 de enero de 1801, presentó su examen profesional, en el que fue aprobado por unanimidad. A su regreso a Zacatecas estalló la guerra de Independencia, y en febrero de 1811 siguió a los caudillos Allende, Hidalgo y Aldama como director de ingenieros. Vicente Valencia fue detenido en Acatita de Baján y trasladado a Chihuahua, donde fue fusilado el 27 de junio de 1811.

José Casimiro Chovell. Nació en la Ciudad de México en 1775, donde estudió matemáticas en la Academia de San Carlos. Se graduó como ingeniero de minas en el Real Colegio de Minas. Se trasladó a Guanajuato donde, por sus excepcionales conocimientos, fue nombrado administrador de la mina La Valenciana. En Guanajuato se unió a las huestes insurgentes; Hidalgo lo nombró coronel y le dio el mando de una división de infantería. Chovell escribió una disertación sobre la negociación de minas de azogue de la sierra del Durazno, y una descripción geognóstica y un plano geográfico del Real de Minas de Guanajuato. Fue el encargado de la defensa de la plaza de Guanajuato en el mes de noviembre de 1810, por lo que ordenó poner explosivos en la cañada de Marfil, por donde deberían entrar los realistas. Su estrategia falló, y el 25 de noviembre fue hecho prisionero; tres días después murió ejecutado en la horca.

Ramón Fabié. Nativo de Manila, capital de la Filipinas, hijo del doctor Pedro

Crisólogo Fabié, quien se desempeñaba como abogado de la Real Audiencia de Filipinas. En diciembre de 1801 llegó a México en la nao del rey Carlos, enviado por el Consulado de Manila para hacer estudios en el Colegio de Minería. Ingresó en tal institución, realizando una buena carrera, y al año siguiente, el 15 de enero de 1808, Ramón Fabié fue enviado en compañía de José Antonio Dávalos a Guanajuato para realizar sus trabajos de campo en las instalaciones mineras. En septiembre de 1810, durante la entrada de Hidalgo a Guanajuato, el joven Fabié se unió al ejército insurgente, en el que fue nombrado teniente coronel por Hidalgo. En noviembre de 1810 fue aprehendido por Félix María Calleja, y junto con Chovell fue ejecutado en la horca a la entrada de la Alhóndiga de Granaditas, el 28 de noviembre de 1810.

Rafael Dávalos. Ingresó al Colegio de Minería en 1802; él y Fabié fueron enviados a realizar sus prácticas de campo a Guanajuato en enero de 1808. Dos años después, al entrar Hidalgo a Guanajuato, Rafael Dávalos se hallaba laborando en la mina de La Valenciana y daba un curso de matemáticas en el Colegio de Guanajuato. Por instrucciones de Hidalgo, quien le expidió el nombramiento de capitán de artillería, Dávalos también fue comisionado para fundir varios cañones, aprovechando el fierro almacenado procedente de la ferrería de Coalcomán. Uno de los cañones que se fabricaron bajo su dirección fue bautizado con el nombre de Defensor de América. Unas semanas más tarde, Dávalos ya tenía hechos 22 cañones para las huestes insurgentes. Por otro lado, se sabe que Rafael Dávalos, en compañía de Chovell y Fabié, participó en la fallida defensa de Guanajuato ante el amago de las tropas de Calleja, a fines de noviembre de 1810. Al ser ocupada la ciudad por los realistas, Rafael Dávalos fue detenido y momentáneamente liberado. Fue nuevamente aprehendido y condenado a la pena capital. Murió fusilado el 26 de noviembre de 1810, junto con José Mariano Jiménez.

José Mariano Jiménez. Nació en San Luis Potosí en 1781, y fue bautizado con el nombre de José Mariano Ignacio de Santa Elena. Se trasladó a la Ciudad de México, donde ingresó al Colegio de Minería en 1796, y presentó su examen final en 1801. En septiembre de 1810, después de la toma de la Alhóndiga de Granaditas, se unió a Hidalgo, quien le dio el grado de coronel. Recibió el encargo de extender la revolución en las Provincias Internas de Oriente. En marzo de 1811 acompañaba a los jefes insurgentes hacia el norte cuando fue sorprendido, junto con los otros jefes insurgentes, por el traidor Ignacio Elizondo en Acatita de Baján. El 26 de julio fue fusilado, junto con Juan Aldama e Ignacio Allende, en la Plaza de los Ejercicios en Chihuahua.

José Antonio Rojas Ladrón de Guevara. Nació en la ciudad de Puebla, el 17 de enero de 1774. A muy temprana edad fue llevado por su madre a la Ciudad de México, donde pasó al pupilaje de un fraile franciscano. Con más de veinte años de edad ingresó al Real Colegio de Minería. En 1798 fue nombrado, a propuesta del director, ayudante sustituto para auxiliar a los maestros supliendo sus faltas. Rojas quedó como encargado de la materia de química, y ayudó al eminente Fausto de Elhúyar en su impartición. En 1803 fue asignado como colaborador en

las investigaciones que hicieron Alexander Von Humboldt y Bonpland. Un año más tarde fue detenido por agentes de la Inquisición; hallado culpable, su sentencia consistió en la pérdida de todos sus bienes materiales, la inhabilitación de por vida para la enseñanza pública de cualquier ciencia, el destierro por veinte años de las ciudades de México, Puebla y Guanajuato, y finalmente fue internado por un año en el colegio de misioneros de Pachuca, para que se instruyera en los dogmas del catolicismo. Cumplió su condena y se trasladó hacia los Estados Unidos, en donde conoció y admiró el ejemplo de aquellos pueblos que aspiraban a su libertad. Años más tarde, ya iniciado el movimiento libertario novohispano, Rojas regresó para afiliarse a las tropas insurgentes, cayendo prisionero de los realistas. Fue ejecutado en Silao en el año de 1815.

José Augusto Ramón González

Enero – Febrero 2009

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