Una sorprendente oferta turística en Escocia

Escocia es el país con más viento de Europa. Tiene la capacidad para generar el 25% de la energía eólica del continente aunque solo ocupa el 1% del territorio. Actualmente, la mitad de la energía consumida en esta nación procede de fuentes renovables, principalmente la producida en los parques eólicos en tierra y mar, y el objetivo del Gobierno es llegar al 100% para el final de la década.

Con 215 turbinas de viento Siemens y Alstom y una capacidad total de generación de 539 megawatts, – equivalente al consumo de más de 300,000 hogares – Whitelee es el parque eólico terrestre más grande del Reino Unido y uno de los más importantes del mundo. Se localiza en Eaglesham, a 15 kilómetros de Glasgow, en Escocia y con sus 53 kilómetros cuadrados es tan grande, que la ciudad entera cabría dentro de los límites de este hermoso parque donde debajo de los enormes aerogeneradores y con pantanos de fondo, los caminos se entremezclan en un maravilloso paisaje.

El paraje, elevado unos 300 metros sobre el nivel del mar y expuesto a la fuerza de los elementos sin barreras, es ideal para la generación de energía eólica. En un día de mucho viento, setenta toneladas de aire pasan por cada una de las turbinas en un segundo. La producción de las torres de 140 metros de altura es energía limpia que evita la emisión a la atmósfera de 840,000 toneladas de CO2 al año.

Además, aquí en Whitelee, está situado el moderno centro de control, desde el que se supervisan las turbinas de la treintena de parques eólicos terrestres y marinos que Iberdrola, el líder mundial en el sector eólico tiene instaladas en territorio británico a través de su filial Scottish Power Renewables.

El Whitelee Windfarm Visitor Centre, por otra parte, es un edificio construido en el interior del complejo, en el que mediante actividades prácticas, juegos interactivos y maquetas se muestra a los visitantes cómo funciona el parque y cuáles son los principales beneficios de la energía eólica. Este Centro se ha convertido en referente de la divulgación de los beneficios de las energías renovables y en un punto de encuentro de los habitantes de toda Escocia que ya ha sido visitado por más de 270,000 personas.

Con más de medio millón de personas viviendo en un radio de 30 kilómetros del parque, Whitelee constituye uno de los mejores ejemplos de un campo eólico a gran escala levantado junto a un núcleo de población. Por eso el deseo, desde que las turbinas empezaron a girar en 2009 y se inauguró el Centro de Visitantes, fue abrir el parque a la gente.

La convicción de que las turbinas eólicas, al igual que las torres de alta tensión, las vías de tren, los aeropuertos, las catedrales o los dólmenes neolíticos, son huellas del paso del hombre por la Tierra, y de alguna manera, símbolos de su respeto por nuestro planeta, originó que en Whitelee naciera la idea pionera de abrir las instalaciones al público con una oferta de turismo activo. Afortunadamente, se contaba con una zona de maravillosos paisajes, un espacio natural muy apropiado para disfrutar en familia con caminos perfectos para hacer las primeras rutas en bicicleta de montaña, áreas de picnic y buenos lugares de descanso.

Y así, la naturaleza se fundió con la ingeniería de avanzada y las energías renovables se aliaron con el turismo para conformar, con gran éxito, una propuesta de vacaciones en un parque eólico.

Whitelee es ahora también un buen lugar para descansar y desconectarse de la ciudad donde las familias van a pasarlo bien. A diario se organizan vistas en autobús o bicicleta a este emblemático lugar y el Centro de Visitantes, que ofrece aparcamiento e información sobre las rutas, un pequeño museo sobre la energía eólica y una cafetería provista de terraza con vistas panorámicas al parque, es el mejor lugar para empezar.

Luego, 130 kilómetros de caminos entre las turbinas atraen a paseantes, jinetes y ciclistas. La estrella es un circuito de bicicleta de montaña, construido aprovechando los huecos de los que se extrajeron materiales para la construcción del parque. Fue diseñado por Phil Saxena, responsable de los circuitos ciclistas de los Juegos Olímpicos de Pekín y de los de la Commonwealth de Glasgow.

El tráfico a motor, ajeno al operacional del propio parque, está prohibido entre las turbinas. Hay merenderos cubiertos en diversos puntos de Whitelee, y mapas con cada una de las turbinas numeradas para poder orientarse fácilmente en los distintos recorridos, diseñados en función de su grado de dificultad. Un millón y medio de personas han visitado el parque en los últimos tres años, convirtiéndolo en una de las principales atracciones de ecoturismo en Escocia.

Whitelee se ha convertido también en un símbolo de desarrollo, de aceptación de la energía eólica como creadora de empleo y de infraestructura que permite un mejor contacto con la naturaleza y su mayor disfrute, ya que ha abierto a la gente una zona que antes casi nadie visitaba. Los estudios indican que la aceptación de las turbinas entre la población local y los visitantes es cada vez mayor. Según una encuesta de 2013, el 62% de los escoceses apoyaría un proyecto eólico de gran escala en su comunidad. Y, de acuerdo con una encuesta anterior, nueve de cada diez turistas que visitan Escocia han declarado que la presencia de parques eólicos en el paisaje no supone una diferencia en su disfrute de las vacaciones.

Febrero 2016

Revista 86

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