El agua de lluvia en su origen es limpia, pero se ensucia en su paso por superficies contaminadas y al mezclarse con las aguas residuales en el alcantarillado combinado. Los escurrimientos pluviales son vistos como un problema por las inundaciones, sin embargo, si se cambia la forma de hacer las cosas y se aprovecha este recurso puede traer muchos beneficios.

El agua de lluvia (plásticos, papeles, latas, cartón) y contaminantes orgánicos o químicos (aceites, metales, restos de comida, heces de mascotas), se podría evitar taponamientos del drenaje y costos de limpieza. Algunas cosas son más difíciles de controlar como los aceites y contaminantes que expulsan los vehículos, o los metales que se encuentran en los techos y otras superficies. Pero la contaminación generada por la basura que es arrojada a la calle se puede evitar con campañas de educación civil.

Por otra parte, en la mayoría de urbes mexicanas, existe un sistema de drenaje combinado, que deposita en el mismo desagüe los escurrimientos pluviales y las aguas negras. En este proceso el agua de lluvia que antes estaba relativamente limpia, se mezcla con el agua residual. Situación que empeora en la temporada de lluvia cuando aumenta de forma drástica la cantidad de flujo (entre 5 y 8 veces más) y el sistema de alcantarillado no cuenta con la capacidad para desalojar una cantidad tan elevada de líquido, provocando que se colapse y termine expulsando la mezcla de agua que lleva: sólidos gruesos, basuras flotantes, grasas, agentes orgánicos DBO y no orgánicos DQO, así como agentes patógenos. Esta combinación tóxica en la mayoría de los casos es desalojada por las coladeras de las calles o en el peor de los casos por los sistemas de desagüe de las casas, generando graves problemas de inundación y sanidad pública. También en muchas ocasiones esta mezcla de aguas tóxicas termina siendo descargadas en ríos o canales, contaminándolos y poniendo en riesgo la salud de la población, provocando enfermedades como dermatomicosis, infecciones respiratorias agudas, parasitosis, fiebre y diarreas. Además degrada las fuentes de agua y deteriora el medio ambiente afectando la flora y fauna que habita en estos ecosistemas hídricos.

Ante el reto que supone el aumento de la población y la escasez del suministro, tanto en las zonas urbanas como rurales, la captación de agua de lluvia y nuevos sistemas para su correcta gestión, vuelven a verse como una solución para ahorrar y aumentar las reservas de agua.

Aprovechar el agua de lluvia, una solución

Reutilizar el recurso pluvial, ofrece una doble solución, por un lado se evita inundaciones y por el otro se ahorra agua y proporciona un aumento en las reservas de este líquido vital. Sin embargo, cómo se ha comentado, la calidad del agua de lluvia depende mucho del lugar, de los contaminantes que se encuentren en el aire y en las superficies por las que escurre. Por esta razón para su correcto aprovechamiento es necesario que pase por un proceso de limpieza y que sea

almacenada de forma correcta, siguiendo un tratamiento adecuado:

Separación

Retirar del escurrimiento las basuras, grasas y sedimentos. Para evitar que deterioren el líquido y saturen el sistema de almacenamiento. Este proceso se lleva a cabo por medio de un separador hidrodinámico avanzado.

Con este proceso se obtiene un agua de buena calidad para ser almacenada y reutilizada, pero si requiere mayor limpieza se debe pasar a un proceso de filtrado.

Filtrado

En este proceso se retiran con mayor profundidad contaminantes como: metales, químicos y materia orgánica. Existen filtros con distintos medios (Zeolita, Carbón Activado, Sílice, Perlita, entre otros) que permiten eliminar micro partículas de acuerdo a las condiciones de cada lugar.

El agua queda con muy buena calidad, no potable, pero si se puede utilizar para procesos industriales, limpieza o para infiltrar en el subsuelo.

Almacenamiento

Se debe guardar el agua ya limpia en un lugar seguro y en buenas condiciones, bien tapado, para evitar que entren los rayos del sol o cualquier tipo de contaminantes que puedan deteriorar la calidad del agua y generen organismo que puedan afectar la salud.

El agua de lluvia limpia y almacenada en buenas condiciones puede durar aproximadamente dos meses.

En algunos casos pueden encontrarse bacterias o patógenos que los filtros no podrán retirar, por lo tanto se recomienda que no se utilice para consumo humano. Sin embargo, muchas veces utilizamos agua potable para funciones en las que se puede utilizar un agua con optimas cualidades como la de lluvia, como pueden ser: procesos industriales (torres de enfriamiento, calderas, enjuagues de productos), limpieza (vehículos o maquinaria, lavado de superficies y de ropa), sanitarios, riego de áreas verdes o cultivos, por citar solo algunos usos.

El aprovechamiento de picos de lluvia a través de pozos de infiltración representa otra estrategia de gestión pluvial, para desarrollos de vivienda, municipios, industria y centros comerciales. Ofrece alto potencial, y menos costo, para aumentar la recarga de los acuíferos y así alimentar los pozos sobre explotados, además sirve para mejorar la calidad de las aguas recargadas. De igual forma, la infiltración de los escurrimientos pluviales ofrece otras ventajas como la mitigación de inundaciones, al ser una medida eficiente y sustentable de gestión pluvial, evitando problemas generados por las fuertes precipitaciones. Al infiltrar los escurrimientos pluviales en el caso de industrias o grandes desarrollos de vivienda, se evitarán a su vez restricciones o cobros por parte de sistemas municipales de agua al descargar a los sistemas de drenaje, aportando a su vez soluciones para que funcionen de forma más eficiente en desalojo de agua y beneficien de igual forma a la zona circundante.

Si se quiere utilizar el agua de lluvia para consumo humano se recomienda que pase por un proceso de potabilización, ya sea: osmosis inversa, cloración, rayos ultravioleta (UV), purificación por ozono, entre otros.

La captación y reutilización del agua de lluvia en varios países del mundo se está viendo como una solución para los problemas de abasto que sufren las grandes ciudades, cada vez más pobladas y el reto que está suponiendo un clima inestable, de fenómenos cada vez más intensos e impredecibles. Aprovechar los escurrimientos pluviales permite tener líquido de calidad para diferentes usos no potables y mitigar los efectos de inundaciones. De igual forma, al evitar que escurra por superficies contaminadas y que arrastre las basuras que se encuentran en las zonas impermeables, previene el deterioro de cauces naturales y también cuida de las reservas subterráneas de agua.

Aprovechar agua de lluvia necesidad para ciudad de México

Según datos publicados por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés), el Valle de México con una población de aproximadamente 19.331.365 personas, tiene una presión hídrica del 132.3% ya que sus sistemas de abasto consumen más agua de la que pueden recargar. En la actualidad las concesiones en la Cuenca de México, representan un volumen tres veces mayor que el agua disponible. El 77% del suministro proviene del subsuelo, de donde se extraen 59.6 m3 por segundo, de pozos de 400 a 500 metros de profundidad, lo que a la vez está ocasionando el

hundimiento de la ciudad.

En la Ciudad de México, más de 90 de cada 100 litros de agua de lluvia se desperdician en lugar de ser captados y utilizados. Según expertos del Sistema de Aguas del DF, durante los aproximadamente 45 días que llueve al año, en promedio caen 733,8 mm de agua, que equivalen a 1.100 millones de m3. Los análisis de los especialistas señalan que del total de lluvias en la Ciudad, 30% se evapora, 40% se va al acuífero, 20% se pierde en el drenaje y sólo 10% queda en sistemas ahorradores urbanos.

En la ciudad se le está exigiendo a las nuevas construcciones implementar sistemas para aprovechar el agua de lluvia, también se están desarrollando programas en la zonas altas de la ciudad para que los pobladores puedan aprovechar el recurso para usos que no impliquen consumo humano y se está haciendo un esfuerzo interesante por infiltrar el agua de lluvia en zonas como Iztapalapa. Si estos esfuerzos son completados con proyectos que busquen e incentiven el uso del agua de lluvia en casas, centros comerciales e industrias, la temporada de lluvia se verá como una gran solución de suministro para la ciudad y a su vez se ayudará a reducir los problemas generados por el exceso de escurrimiento en las calles.

Sebastián Serrano / Soluciones Hidropluviales

Por favor regalanos un like y siguenos:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *