¿Por qué la mayoría de las acciones que se emprenden como solución a los problemas de operación del transporte no logran los resultados positivos esperados?

La realidad en que vivimos se ha hecho cada vez más compleja, difícil de comprender, operar y modificar. Sin embargo, la tecnología causante principal de este aumento de esta complejidad, también nos proporciona algunas de las herramientas necesarias para hacerle frente con mejores resultados.

Sin excepción cualquier actividad donde participan los seres humanos en la actualidad es más compleja de lo que eran en el pasado, lo podemos ver claramente en el sistema de transporte y podemos afirmar fehacientemente que el transporte no ha sido la excepción. No obstante que cada vez disponemos de mejores vehículos, infraestructura vial, reglamentos, sistemas inteligentes de transporte (ITS), etc., seguimos padeciendo, en mayor grado, problemas de congestionamiento, accidentalidad, contaminación, etc., en la mayoría de nuestras ciudades y carreteras. Se pensaría que las tecnologías y los dispositivos que utilizamos no son los adecuados para solucionar la problemática que vivimos, y en gran medida es verdad pero no es la única.

Se debe más a la forma en que enfrentamos y conceptualizamos los problemas y la forma en que diseñamos las soluciones, ya que generalmente lo hacemos con enfoques parciales y restringidos al ámbito técnico-local, dejando fuera muchos de los aspectos sociales, políticos y económicos, tanto del nivel regional como nacional, que de manera determinante influyen en su generación. Aplicamos una metodología disciplinaria reduccionista en vez de aplicar una metodología adecuada para enfrentar la complejidad que los sistemas de transporte han alcanzado

El proceso clásico de la ingeniería requiere de la predicción del entorno donde operara, de conocer las condiciones que enfrentará y las tareas que deberá ejecutar. Sin embargo, lo anterior rara vez es conocido en un sistema complejo, ahí reina la incertidumbre, la no linealidad y la auto-organización para emerger un orden. Los sistemas complejos no buscan en primera instancia ser predictibles y comportamientos estables dentro de ciertas situaciones establecidas, buscan más bien obtener sistemas que sean capaces de adaptarse, cambiar e innovar. Estos son los sistemas que requerimos para enfrentar a un sistema tan complejo como el transporte.

Existe un principio en la cibernética que se refiere a la información requerida y que es aplicable a también la complejidad; para que un sistema pueda operar eficientemente en un entorno complejo, éste deberá tener una complejidad similar a la de su entorno. Aplicando este principio al sistema de transporte implica que las soluciones que implementemos deberán ser tan complejas como lo es el entorno. Desgraciadamente buscamos siempre soluciones simplista fáciles de ejecutar pensando que con ellas vamos a resolver un problema tan complejo como es el transporte tanto urbano como interurbano en nuestro país.

La pregunta que salta a la vista de inmediato, es cómo queremos que dispositivos (equipos) fabricados bajo el proceso clásico de la ingeniería enfrenten con éxito a la complejidad del entorno donde deberán operar y que además lo hagan eficientemente y con contundencia.

Es evidente que se necesita cambiar el paradigma teórico y la metodología que se ha venido aplicado hasta la fecha para el diseño de los Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS)

El paradigma teórico que utilizamos para entender la dinámica de nuestra realidad, es el de la racionalidad, que tan fuertemente nos enseñaron en la escuela. El paradigma de la racionalidad establece que mediante formulación de ciertos objetivos y la toma de decisiones racionales vamos a poder modificar adecuadamente nuestra realidad, estamos convencidos que este paradigma nos va a servir siempre y eficientemente en el entendimiento a cabalidad de nuestra realidad y en el proceso de modificarla con base a nuestros deseos, necesidades y expectativas. Sin embargo, los resultados obtenidos en gran número de proyectos emprendidos indican lo contrario.

Cuando percibimos la realidad realmente lo que vemos son los fenómenos que se manifiestan externamente, pero su esencia generalmente queda oculta y debemos descubrirla mediante la investigación científica o filosófica, a través de la construcción de un modelo conceptual de la misma. No basta el sentido común o la percepción ingenua, hay que ir más allá de ello.

La realidad que vivimos a diario tiene algunas características importantes de tomar en cuenta. En primer lugar, debemos tener claro que la realidad no surge espontáneamente, en el tiempo presente, sino que la realidad que vemos en el presente es siempre fruto de un proceso histórico, el cual debemos tomarlo siempre en cuenta.

Segundo, por ende, la realidad no puede aislarse de su contexto social, político, económico, ya estos forman parte integral de su existencia. Es por ello, que un problema que creemos que es exclusivamente técnico, en realidad es un problema que contiene factores políticos, económicos y sociales que influyen terminantemente en su proceso de solución. El transporte no es la excepción.

Tercero, la realidad está compuesta de procesos complejos. La única manera de enfrentarlos es con una metodología para sistemas complejos y con equipos de trabajo interdisciplinarios.

Si la realidad en que vivimos es compleja, necesitamos entonces un nuevo paradigma teórico que maneje más eficientemente esta complejidad y afortunadamente ya existe y es el paradigma de la interacción auto organizante hacia un orden emergente. Este paradigma nos ofrece mejores herramientas para visualizar, analizar, comprender y modelar sistemas complejos como el sistema de transporte.

La Metodología de los Sistemas Complejos se trata en primera instancia, de una metodología de trabajo interdisciplinario con un marco conceptual fundamentado sobre bases epistemológicas y que utiliza el enfoque sistémico de la teoría de los sistemas complejos.

Se propone la utilización de esta metodología, porque el sistema de transporte es un sistema con un alto grado de complejidad, y ésta es una metodología recomendable de aplicarse, cuando se quiere incidir con éxito en el funcionamiento de este tipo de sistemas complejos.

Los Sistemas Complejos siguen dos principios fundamentales que los diferencian de los demás sistemas, primero, sus elementos que lo componen están dispuestos en niveles de organización diferentes, con dinámicas propias pero interactuantes entre sí muy acorde a la concepción de la realidad propuesta. Segundo, su evolución no es continua sino por sucesivas reorganizaciones (auto-organización), lo cual implica conocer la historia de sus restructuraciones, el tipo de transformación dado y su relación con las propiedades sistémicas, si se quiere comprender a cabalidad porque el sistema tiene actualmente ese funcionamiento y estado. El análisis de las reorganizaciones implica también el considerar a los procesos que las condujeron en un momento dado. Además, de considerar que estas reorganizaciones casi siempre suceden en concomitancia con los grandes procesos económicos, sociales y políticos que se dan en el país, dentro de un juego de interacciones (flujos) que finalmente configuran las condiciones del entorno del sistema.

Esta complejidad no está determinada solamente por la heterogeneidad de las partes involucradas, sino, principalmente por la inter definibilidad y mutua dependencia que existe entre las funciones que desempeñan cada una de ellas al interior del sistema

Cuando se estudia una situación compleja no se pueden analizar a todos sus elementos que lo conforman, ni sería recomendable, no solo por la imposibilidad material que implica todos, sino por cuestiones también de carácter práctico. Para estudiar la realidad, es inevitable establecer relaciones entre un número limitado de elementos. Toda abstracción implica tomar en cuenta solamente ciertos aspectos de la realidad y dejar fuera a otros, por su parte el conjunto de relaciones constituye la estructura del sistema.

El problema se complica aún más cuando pasamos de la identificación de los elementos a intentar comprender los procesos que ahí tienen lugar en su interior. Un proceso es un cambio o una serie de cambios que constituyen el curso de acción de las relaciones causales entre los eventos. Estos vínculos entre eventos, que caracterizan a cada uno de los procesos, no son observables sino que son inferidos por deducción lógica, a partir de ciertas premisas y/o hipótesis que se plantean previamente.

En conclusión, si queremos realmente lograr un impacto exitoso con la aplicación de Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS) en la operación del transporte, es necesario, aplicar esta metodología de sistemas complejos y un nuevo paradigma teórico. Esfuerzos como la Arquitectura Nacional ITS México y El Plan Estratégico de ITS, de reciente formulación, buscan modificar, con el desarrollo de nuevos proyectos transporte que contengan Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS) un sistema de transporte más eficiente, que cumpla mejor los objetivos y metas que se proponen alcanzar y que resuelva en mejor medida las necesidades y problemática existentes.

M. en I. Bernardo Rafael Gómez Ochoa

Ing. Aarón A. Aburto Aguilar

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