En los años posteriores a 1910, las comunicaciones entre los puertos mexicanos eran escasas, tardías y costosas: en la vertiente del Océano Pacífico sólo operaban algunos buques que hacían viajes esporádicos sin itinerario fijo, mientras que en la costa del Golfo de México, presentaba una situación mejor, dado que existían diversos servicios navieros que permitían la interconexión de los puertos, a pesar de lo cual sólo eran visitados con regularidad por barcos de vapor los puertos de Tampico, Veracruz y Progreso. El resto de las entradas portuarias tenía una afluencia irregular, e incluso era un hecho probado que el territorio de Quintana Roo se hallaba virtualmente aislado, al no existir comunicaciones terrestres o marítimas que conectaran la principal localidad de la región, Cayo Obispo con Mérida.

Con la administración de Álvaro Obregón se inició una tímida actividad portuaria en la época post revolucionaria, marcada por la construcción del rompeolas en el puerto de Yavaros, en Sonora. Asimismo, bajo el gobierno de Lázaro Cárdenas, se modernizó el puerto de Progreso, Yucatán, y se estableció la transportación marítima entre las distintas regiones de la península, al no contar esta con carreteras que la conectaran con el resto del país y ser limitado el servicio de ferrocarril.

En el sexenio de Adolfo Ruiz Cortines, se creó el programa “Marcha al mar”, que implicaba ampliar el número de puertos existentes y brindar mantenimiento a las instalaciones en general. En todos los regímenes subsiguientes, diversas dependencias federales se dieron a la tarea de construir puertos comerciales, pesqueros, para la atención de cruceros y marinas para yates, al tiempo que se llevaba a cabo un vasto plan de delimitación de los recintos portuarios con el fin de mejorar la administración de los mismos.

Durante la administración de Carlos Salinas de Gortari se creó el organismo descentralizado de Puertos Mexicanos. En las postrimerías de su mandato se instaló la Coordinación General de Puertos y Marina Mercante, como parte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes e iniciaron los procedimientos para instrumentar la figura de las Administraciones Portuarias Integrales – APIS-, las cuales fueron posteriormente concesionadas a grupos de particulares. Por este medio, el Gobierno Federal captó recursos de forma inmediata, y la iniciativa privada se abocó al mejoramiento de las instalaciones para crear puertos de altura en las vertientes del golfo de México y del Océano Pacífico en las que es posible recibir buques de mayor tonelaje y, en consecuencia, potenciar el comercio.

Del Libro “Planeación estratégica de la infraestructura en México: 2010 – 2035
 Pags: 162 y 163
Capítulo III.- Comunicaciones y Transportes.

Antecedentes de la planeación en comunicaciones y transportes.

Por favor regalanos un like y siguenos:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *